Obesidad

Hoy quiero que hablemos sobre la obesidad, patología tan común como peligrosa. Está considerada como la epidemia de nuestro siglo y se relaciona con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

¿Sabías que cerca del 90% de la grasa corporal es subcutánea (está debajo de la piel)? Si te tocas la panza esta grasa abdominal se siente blanda (los famosos rollitos); pero hay otra grasa escondida y distribuida entre nuestros órganos internos, esa es la grasa visceral y es un factor grave para ciertos problemas de salud.

Prestá mayor atención a esto, la grasa alrededor de la cintura, es más dañina que tenerla en la cadera o en las piernas. Un exceso de grasa corporal y visceral se considera como uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Asociado a esta grasa abdominal encontramos lo que se llama síndrome metabólico, esto es:

  • Resistencia a la insulina.
  • Diabetes tipo 2.
  • Colesterol y triglicéridos elevados.
  • Arterosclerosis.
  • Fallo cardíaco (infarto).
  • Hipertensión arterial.
  • Trombosis y alteraciones de la retina (ocular).


Los factores de riesgo del síndrome metabólico deben cumplir 3 o más de los siguientes criterios:

1. Circunferencia de la cintura: Mayor de 102 cm en hombres y mayor de 88 cm en mujeres.
2. Tensión arterial mayor de 130/85 mhg.
3. Grasa en sangre: HDL Colesterol, menos de 40 mg/dl en hombres y menos de 50 mg/dl en mujeres.
4. Triglicéridos, mayor de 150 mg/dl.
5. Glucosa, mayor de 110 mg/dl.

Hoy se ha comprobado que el perímetro de la cintura es el factor más preciso y confiable para evaluar la distribución de la grasa corporal. En estos últimos años se están utilizando los diagnósticos por imagen como la tomografía y resonancia magnética para estudiar la grasa corporal.

Ciertas hormonas intervienen en la predisposición a acumular grasa en la región abdominal, algunas de ellas son la hormona del crecimiento, leptina, cortisol, adiponectina interleuquinas, entre otras.

El factor más importante de obesidad en nuestra sociedad tiene que ver con los hábitos alimenticios (tipo de dieta) y el nivel de actividad física; por eso insisto tanto en esto. El ejercicio aeróbico de baja intensidad (bicicleta, caminatas rápidas y natación) es excelente como parte del tratamiento de la obesidad abdominal, lo ideal sería 5 veces por semana durante 40 minutos al día.

Estos ejercicios de resistencia (aérobicos) provocan un buen equilibrio de los niveles en sangre de leptina, cuya acción fundamental es el control del peso regulando el apetito y la quema de grasa.

Si te sentís identificado con lo que acabas de leer, es necesario que consultes con tu médico de confianza y tomes cartas en el asunto. Algo que no debemos olvidar son las frecuentes alteraciones emocionales de la persona obesa: depresión, miedos, ansiedad, etc. Es fundamental no dejar esto de lado a la hora de ocuparte del tema.

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