La actividad física y su impacto en la salud mental

Como todos sabemos la buena alimentación tiene un impacto positivo en la salud física, pero ¿Sabías que también influye notablemente en nuestra salud mental?

Para tener una buena concentración y rendir a lo largo del día, nuestro cerebro necesita energía que proviene de los alimentos que ingerimos. También, hay una relación entre nutrición y salud mental, ya que la alimentación influye directamente en nuestro estado anímico y emociones, como se suele decir “somos lo que comemos”.

Te cuento aspectos de la relación entre nutrición y salud mental con evidencia científica:

Se demostró que determinados alimentos son pro inflamatorios, estos son: snacks salados, bollería, grasas trans, azúcares, harinas refinadas, alimentos y carnes procesadas, etc.

Cuando hay mucha liberación de marcadores inflamatorios estamos ante un proceso inflamatorio, esto se relaciona con el desarrollo de los síntomas depresivos y otras enfermedades como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Esto nos lleva a pensar que, si estas enfermedades se asocian con dichos procesos, será recomendable no añadir más sustancias proinflamatorias al cuerpo ya que van a ocasionar síntomas parecidos.

Otro ejemplo, tiene relación con los trastornos de conducta alimentaria, tenemos claro que existe un problema psicológico que llevan a tener síntomas compensatorios con la comida, pero en la misma forma dietas restrictivas o muy obsesivas pueden desembocar en un trastorno de la alimentación, por ejemplo, consumir comida “chatarra” puede llevar a una obesidad la cual puede desembocar en trastorno alimentario

Entonces nos preguntamos ¿Es la enfermedad la que lleva a peores hábitos nutricionales? o ¿Es la mala alimentación la que provoca el desarrollo de desequilibrios mentales? Es difícil conocer la respuesta exacta de esta pregunta, seguramente sea un circulo vicioso en donde ambos factores se retroalimenten. Sin embargo, sabiendo que esta relación existe y teniendo la información que hay sobre estos hábitos, sin duda será mejor evitarlos.

Y ¿Qué podemos decir del azúcar? Este es uno de los alimentos que se encuentran en la mira. Es importante aclarar que el cerebro no necesita azúcar, sino glucosa y esta proviene de alimentos saludables y no de azúcar blanca.

Acá vemos un poco la contradicción de la que hablábamos, ya que cuando estamos tristes o deprimidos tendemos a comer alimentos azucarados, dulces, etc., recurrimos a estos alimentos nada saludables para nuestro cuerpo y mente. Esto es por el aumento en la liberación de serotonina cuando los consumimos, ya que el nivel de azúcar en sangre estimula la insulina que a su vez esta hace que las neuronas sean receptoras de triptófano, a través del cual se va a producir la hormona del bienestar. Pero, ¡Por supuesto que esto tendrá un efecto a corto plazo! Se puede asimilar al efecto de una droga. Es por esta razón que se suele pensar que estos alimentos mejoran el estado anímico y ahora sabemos que no hay nada más lejano a la realidad, ya que muchos estudios asociaron su consumo con la ira, agresividad, depresión, cansancio y fatiga.

Se suele dar una confusión entre el consumo de azúcar y la sensación de bienestar ya que el azúcar de los alimentos se absorbe con muchísima rapidez, dando un pico de glucosa muy alto en sangre con la misma intensidad y rapidez que la bajada que se produce después de un rato, dando más hambre, cansancio, irritabilidad y desaparición repentina de los niveles de serotonina.

Podemos también, hablar sobre el peligro que ocasiona el alto consumo de azúcar y de alimentos altos en azúcares, lo cual puede generar una adicción. Las personas que están acostumbradas a esto e intentan bajar el consumo de azúcar cuentan síntomas posteriores desagradables, similares a un síndrome de abstinencia (salvando las distancias).

Te preguntarás entonces ¿Cuáles son los alimentos más adecuados para un buen equilibrio mental?

  • La grasa omega 3, que encontràs en pescados azules, frutos secos como las nueces y semillas.
  • Un buen aporte de vitaminas del grupo b, ya que están implicadas en la trasmisión de los impulsos nerviosos y la memoria; lo encontrás en frutos secos, banana, legumbres, huevo, pescado, mariscos, etc.
  • Antioxidantes, como la vitamina c y e, que se encuentran presentes en cítricos pimientos, tomates, etc. Y en grasas vegetales (vitamina e).
  • Hidratos de carbono complejos, que al descomponerse los usa el cerebro para su energía y funcionamiento.
  • Aminoácidos esenciales; porque a través de estos se formarán neurotransmisores importantes en el bienestar como la serotonina; los encontràs en lácteos, carnes, legumbres, huevos, soja, etc.
  • Minerales, que son esenciales para el correcto funcionamiento del cerebro, para las conexiones neuronales y sinápticas, estos pueden ser:
    • Magnesio: está en el cacao, avena, cereales integrales.
    • Zinc: en las carnes, legumbres y leche.
    • Hierro: legumbres, semilla, moluscos, frutos secos.
    • Calcio: bebidas fortificadas, almendras, semillas.
    • Selenio: cereales integrales, frutos secos, verduras, pescados.

Y ¿Qué pasa con el ejercicio físico? No debemos olvidar que realizar actividad física nos aporta beneficios para nuestra salud corporal y también nos ayuda a liberar endorfinas, sustancias del bienestar y felicidad. De forma tal que una alimentación saludable y la realización de actividad física, te va a ayudar a mejorar tu salud en todos los niveles. Nuestro cuerpo y nuestra mente son un lugar sagrado para nutrir y cuidar, no para tirarle basura.
Te hemos entregado mucha información que es valiosa para poder cuidar tu cuerpo y tu mente, sin embargo, también debemos mencionar lo importante que es matizar, es decir, no debemos obsesionarnos con la alimentación saludable las 24 horas del día los 365 días del año porque no sería una conducta flexible y natural, por lo tanto, dejaría de ser sano. Mi recomendación es que el 90% de nuestra alimentación sea atractiva, rica y sana a través de alimentos reales y en el 10% restante podemos introducir alimentos menos saludables; pero siempre de una forma consciente, es fundamental disfrutarlo sin sentir culpa.

Recordá que el equilibrio mental empieza con el equilibrio en nuestros hábitos de vida.

¡¡Me gustaría que pongas esto a prueba y verifiques por vos mismo lo que te acabo de contar… Éxito!!

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