Fibromialgia, ¿el ejercicio físico ayuda o daña?

Si padeces de fibromialgia (enfermedad que se caracteriza por un dolor muscular crónico generalizado, de origen desconocido, acompañado de sensación de fatiga y otros síntomas), puede que seas reticente al ejercicio por temor a que empeoren los síntomas, pero las investigaciones muestran que el ejercicio periódico y moderado, reduce el dolor y mejora la función de todos nuestros sistemas.

Si bien el dolor y el cansancio asociados a la fibromialgia dificultan hacer ejercicio y realizar las tareas cotidianas, es fundamental mantenerse activo físicamente. Muchas investigaciones demostraron que hacer ejercicios aeróbicos de manera regular, alivia o disminuye el dolor, mejora las funciones de todos nuestros órganos y la calidad de la vida en general.

Quizás te preguntes ¿hacer ejercicio exacerbará el dolor? Te cuento que, si comenzás con poca intensidad y continúas de a poco, vas a poder evitar que se intensifiquen los síntomas. Tal vez puedas empezar caminando dos minutos por día y de manera progresiva llegar a los 30 minutos dos o tres veces por semana.

Es esencial hacerlo de a poco, si haces demasiado en los días buenos, es posible que tengas más días malos. Si un ejercicio hace que el dolor aumente, reduce el tiempo o la intensidad de ese ejercicio.

¿Qué tipo de ejercicios debería hacer?

Cada ejercicio puede ayudar de diferente manera.

EJERCICIOS DE FLEXIBILIDAD: Los ejercicios de estiramiento pueden disminuir la rigidez y mejorar la amplitud de movimiento. Pueden ser una buena manera de empezar y terminar la rutina de ejercicios, para evitar lesiones por distensión.

EJERCICIO DE FORTALECIMIENTO: Los músculos fuertes brindan apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el cansancio. Los músculos se fortalecen cuando empujan contra una fuerza o tiran de ella, como cuando tiras de una banda elástica o levantas pesas.

EJERCICIOS AERÓBICOS: Este tipo de actividad aumenta tu frecuencia respiratoria y cardíaca y además pueden mejorar tu fortaleza. Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto, como la caminata rápida, andar en bicicleta o nadar, parecen ser los que más ayudan a las personas con fibromialgia.

¿LOS EJERCICIOS EN EL AGUA SON UNA BUENA OPCIÓN?

Para muchas personas los ejercicios en el agua son más suaves para sus articulaciones porque la flotación en el agua de la pileta reduce el esfuerzo de soportar peso. Algunos de estos ejercicios aprovechan la resistencia del agua para mejorar la fuerza y el equilibrio. Hacer actividad física en el agua tibia también te puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el dolor.

¿CUALES SON ALGUNAS OTRAS OPCIONES?


Las prácticas de cuerpo y mente pueden ayudar a mejorar los síntomas y el bienestar general. El yoga y el tai chi, son prácticas que combinan la meditación, los movimientos lentos, la respiración profunda y la relajación. Se ha demostrado que ambas ayudan a controlar los síntomas de fibromialgia.

¡Importante! No olvides que cada cuerpo es diferente y necesita cuidados específicos, por lo que antes de empezar con alguna de estas actividades recordá tener el aval de tu médico.

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