El agua

Como sabemos el agua es el origen del mundo y de todas las criaturas, sin ella la vida no sería posible. El agua ocupa el segundo lugar después del oxígeno como elemento esencial de la vida. Un dato sorprendente, es que podemos vivir semanas sin comer, pero sólo de 2 a 5 días sin beber agua.

Estamos acostumbrados a relacionar el agua con la sed, sin embargo, ella está implicada en casi todas las funciones corporales, algunas de ellas son:

  • La saliva: lubrica la boca, facilita la masticación y la deglución y comienza la digestión de los hidratos de carbono.
  • Las lágrimas: lubrican los ojos limpiando las impurezas.
  • Humecta las mucosas del aparato digestivo, genitourinario, respiratorio y auditivo.

La encontramos formando el líquido cefalorraquídeo, el líquido amniótico, dentro de las estructuras del ojo y dentro de las articulaciones (líquido sinovial). Además, transporta nutrientes hacia las células y actúa en la eliminación de sus desechos. Otra de sus funciones es transportar hormonas, glóbulos rojos, células de defensas (sistema inmunológico), plaquetas, etc. Además, es un excelente solvente, disuelve sustancias sólidas para poder ser utilizadas por las células. Finalmente, no debemos olvidar que el agua es necesaria para el buen funcionamiento renal.

Es notorio que a medida que pasan los años, el cuerpo va perdiendo la capacidad de responder a la sensación de sed por una deficiencia de agua, esto aumenta el riesgo de deshidratación en ancianos. Si vivís con alguna persona de esa edad te recomiendo que estés atento a esto, podes ofrecerle un vaso con agua cada cierto tiempo.

La cantidad de agua que requiere una persona depende del clima, sedentarismo, tipo de actividad física, alimentación, edad, sexo, estado de salud, entre otras cosas. Por lo tanto, no se puede establecer a ciencia cierta la cantidad ideal de agua a consumir.

Es muy importante tener en cuenta que el ejercicio físico produce un incremento del gasto cardíaco, aumentando el flujo sanguíneo hacia los músculos activos, provocando una elevación de la temperatura y produciéndose sudor para disipar ese calor (sistema termorregulador). La elevada temperatura de la sangre se transmite hacia el cerebro (hipotálamo), lo cual provoca que los millones de glándulas sudoríparas de la piel eliminen agua y minerales (electrolitos) principalmente sodio, pero también potasio y cloro.

Por lo mencionado anteriormente es muy importante hidratarte antes, durante y después del ejercicio físico. Los músculos durante el entrenamiento retiran agua del plasma sanguíneo (la sangre se hace más viscosa) por lo que se corre el peligro de deshidratación, pérdida de rendimiento y resistencia si no se compensa bebiendo aguas y sales. Lo mismo sucede los días de mucho calor, donde se produce mayor sudoración y se recomienda hidratarse más.

Otra novedad es que beber 500 ml de agua antes de cada alimento disminuye la ansiedad por la comida y la ingesta calórica, promoviendo la disminución del peso corporal. Una manera diferente de ingerir líquido es consumiendo fruta, estas al ser sólidas enlentecen el vaciamiento gástrico, aumentan la sensación de plenitud y agregan líquido y minerales.

¿Te doy una última noticia? Las bebidas carbonatadas (agua mineral o mineralizada gasificada) disminuyen el vaciamiento gástrico e incrementan la saciedad.

Ahora que conoces un poquito más sobre el tema imagino vas a estar al igual que yo con una botellita de agua a cuestas, acompañándote donde vayas.

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